Salud y bienestar

¿La naturaleza nos ayuda a concentrarnos?

¿La naturaleza nos ayuda a concentrarnos?

Vivimos rodeados de estímulos que compiten constantemente por nuestra atención. Pantallas, notificaciones, tareas pendientes, correos electrónicos... Mantener la concentración durante largos periodos puede resultar agotador, especialmente cuando tenemos que realizar una actividad que exige esfuerzo mental.

En ese contexto, un paseo por un parque, sentarse bajo los árboles o simplemente alejarse durante un tiempo del entorno habitual parecen actividades muy sencillas. Pero ¿Existe realmente una relación entre la naturaleza y la concentración?

La respuesta de la investigación es interesante, aunque bastante menos contundente de lo que suelen sugerir algunos titulares. Los estudios indican que determinados entornos naturales pueden tener un efecto restaurador sobre algunos procesos cognitivos, especialmente el de la atención y la memoria de trabajo, pero los efectos suelen ser pequeños y no aparecen de la misma manera en todas las personas ni en todas las tareas.

¿Por qué la naturaleza podría ayudarnos a recuperar la atención?

Una de las explicaciones más conocidas procede de la llamada Teoría de la Restauración de la Atención (Attention Restoration Theory). Esta teoría propone que nuestra capacidad para mantener una atención voluntaria y dirigida no es gratuita. Cuando pasamos mucho tiempo concentrándonos, ignorando distracciones y manteniendo el esfuerzo sobre una tarea, podemos experimentar una especie de fatiga atencional.

Los entornos naturales podrían facilitar la recuperación porque no suelen exigir el mismo tipo de atención voluntaria que una tarea de trabajo o estudio. En lugar de obligarnos a mantener el foco continuamente sobre un estímulo concreto, elementos como el movimiento de las hojas, el agua, los sonidos ambientales o un paisaje pueden captar nuestra atención de una manera menos exigente.

Esto es lo que se ha relacionado con la idea de una “fascinación suave”. Algo llama nuestra atención, pero no requiere el mismo esfuerzo consciente que leer un informe, estudiar un tema o resolver un problema. Esto no significa que la naturaleza “recargue el cerebro” como si fuera una batería ni que exista una cantidad concreta de minutos que garantice recuperar la concentración. Se trata de una hipótesis psicológica que ha generado bastante investigación y que sigue siendo objeto de estudio.

¿Qué dice la investigación sobre la naturaleza y la concentración?

La evidencia ha evolucionado con el tiempo. Una revisión sistemática publicada en 2016 encontró algunos resultados favorables a la exposición a entornos naturales, pero también señaló que muchos estudios no mostraban diferencias claras y que existía una considerable heterogeneidad entre investigaciones. Por tanto, ya entonces era posible hablar de una señal interesante, pero no de una conclusión definitiva.

Una revisión posterior, publicada en 2018, analizó 42 artículos y encontró efectos positivos de la exposición a entornos naturales sobre algunos aspectos de la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y, con menor consistencia, el control atencional. Los tamaños de efecto fueron bajos o moderados y los resultados dependían de factores como el tipo de exposición o el procedimiento utilizado.

La investigación más reciente afina un poco más. Un metaanálisis publicado en 2025 reunió 80 estudios y 273 resultados individuales para analizar específicamente la relación entre exposición a la naturaleza y recuperación cognitiva. Los resultados generales favorecieron a los entornos naturales frente a los no naturales, pero los efectos fueron pequeños y bastante heterogéneos. Entre los diferentes procesos estudiados, la memoria de trabajo y el control atencional fueron los que mostraron resultados más consistentes.

Por tanto, decir simplemente que “la naturaleza mejora la concentración” sería demasiado categórico. Una formulación más correcta sería que la exposición a determinados entornos naturales puede favorecer la recuperación de algunos procesos relacionados con la atención, especialmente después de periodos de esfuerzo cognitivo.

¿Cuánto tiempo necesitamos estar en la naturaleza?

El metaanálisis publicado en 2025 analizó precisamente si la duración de la exposición modificaba los resultados. Los autores observaron una relación no lineal entre el tiempo de exposición y la recuperación cognitiva, con los efectos más favorables alrededor de los 30 minutos en el conjunto de los resultados analizados. Sin embargo, también señalan que los efectos son pequeños y que esta relación no se reproduce exactamente en todos los procesos cognitivos.

Por eso, no tendría mucho sentido convertir ese dato en una recomendación rígida del tipo “hay que pasar exactamente 30 minutos en un parque para recuperar la concentración”. La duración óptima puede depender de la actividad realizada, del nivel de fatiga, del tipo de entorno y de las características de cada persona.

Lo que sí resulta interesante es que no parece necesario pensar exclusivamente en grandes excursiones o pasar horas en el campo. Parte de la investigación utiliza exposiciones relativamente breves a entornos naturales, lo que hace que la idea sea compatible con dar un paseo por un parque un rato.

¿Y si vivimos en una ciudad sin acceso a la naturaleza?

La naturaleza no tiene por qué significar necesariamente un bosque, una montaña o una playa desierta. Los estudios sobre exposición a entornos naturales también incluyen espacios urbanos con vegetación, como parques y zonas verdes.

Una revisión sistemática publicada en 2025 que analizó los efectos de los entornos naturales sobre cognición, estado de ánimo y estrés encontró una evidencia especialmente consistente en relación con el estado de ánimo. Los resultados cognitivos fueron más modestos y variables, mientras que los efectos sobre el ánimo fueron más favorables. Esto es importante porque quizá el beneficio de salir a caminar por un parque no tenga que explicarse únicamente por un supuesto aumento directo de nuestra capacidad cognitiva. Alejarnos durante un rato de un entorno cargado de estímulos, movernos, cambiar de contexto y exponernos a un espacio agradable también puede contribuir a nuestro bienestar general.

¿La naturaleza y la memoria están relacionadas?

La memoria de trabajo es uno de los procesos que más interés ha despertado en esta área. Se trata, de forma simplificada, de nuestra capacidad para mantener temporalmente información activa y utilizarla mientras realizamos una tarea.

Por ejemplo, cuando hacemos mentalmente una operación, seguimos una serie de instrucciones o intentamos mantener varios elementos en mente mientras resolvemos un problema, estamos utilizando memoria de trabajo. Algunos estudios incluidos en las revisiones sobre exposición a la naturaleza han encontrado resultados favorables en este tipo de tareas.

Que una persona obtenga mejores resultados en una tarea de memoria de trabajo después de estar en un entorno natural no significa que pasar tiempo en la naturaleza vaya a fortalecer de manera permanente su memoria.

¿La naturaleza puede reducir el estrés?

Una revisión sistemática de 2025 que analizó ensayos controlados encontró resultados generalmente favorables sobre el estado de ánimo, con menos emociones negativas y mayor sensación de calma o equilibrio emocional después de la exposición a la naturaleza. En cambio, los resultados relacionados con el estrés fueron más variados y dependieron bastante de cómo se midiera.

Esto podría tener una relación indirecta con nuestra capacidad para concentrarnos. Si estamos preocupados, alterados o mentalmente saturados, resulta difícil mantener una atención estable. Por tanto, una actividad que favorezca nuestro bienestar puede crear unas condiciones más adecuadas para volver posteriormente a una tarea exigente.

Pero eso no significa que la naturaleza sea un tratamiento contra el estrés o contra los problemas de salud mental. Es una pieza potencialmente útil dentro de un estilo de vida saludable, no un sustituto de una intervención profesional cuando esta sea necesaria.

¿La naturaleza mejora nuestro cerebro?

La investigación apunta a que la exposición a la naturaleza puede producir pequeños beneficios en determinados aspectos cognitivos, especialmente en memoria de trabajo y control atencional. También existe evidencia más consistente sobre efectos positivos en el estado de ánimo. Pero los resultados varían considerablemente entre estudios y todavía quedan preguntas abiertas sobre qué tipos de entornos funcionan mejor, cuánto tiempo es necesario, qué mecanismos explican los efectos y hasta qué punto estos beneficios se mantienen a largo plazo.

Quizá una conclusión más sencilla sea también más útil: nuestro cerebro necesita momentos en los que no tenga que estar constantemente concentrado en algo. Pasar un rato al aire libre, caminar por un parque o sentarnos en un espacio natural puede ser una manera agradable de cambiar de ritmo. Según la evidencia disponible, esa pausa podría tener algunos efectos favorables sobre determinados procesos cognitivos.

Cuidar la atención también significa dejarla descansar

En Minds.Training hablamos habitualmente de entrenar diferentes habilidades cognitivas. Pero entrenar la atención no significa mantenerla activa todo el día.

La concentración es una capacidad que utilizamos constantemente y que también puede verse afectada por el cansancio, el estrés, el sueño y nuestro entorno. Por eso, cuidar nuestra salud cognitiva no consiste únicamente en buscar actividades que nos hagan pensar más, sino también en saber cuándo necesitamos dejar de pensar durante un rato.

Un paseo por un espacio verde no va a convertirnos en personas más inteligentes. Tampoco sustituye al descanso, al ejercicio regular, al sueño adecuado ni a la atención profesional cuando existe un problema de salud. Pero puede ser una forma sencilla de introducir una pausa en nuestra rutina y, al mismo tiempo, disfrutar de uno de los entornos que la investigación lleva años estudiando por su posible capacidad restauradora.

Bibliografía

  1. The relationship between nature exposures and attention restoration, as moderated by exposure duration: A systematic review and meta-analysis. Journal of Environmental Psychology, 2025.
  1. The effect of the natural environment on cognition, mood and stress in adults: A systematic review. Journal of Environmental Psychology, 2025.
  1. Attention Restoration Theory II: a systematic review to clarify attention processes affected by exposure to natural environments. Journal of Toxicology and Environmental Health, Part B, 2018.
  1. Attention Restoration Theory: A systematic review of the attention restoration potential of exposure to natural environments. Journal of Toxicology and Environmental Health, Part B, 2016.